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13 de agosto de 2013

El concilio de Salem Segunda parte.


El concilio de Salem 

Entramos a la cafetería y él se llevó todas las miradas. No pasaba inadvertido,  tan rubio, con cabello largo hasta los hombros,  ojos claros como el agua, ese rostro que ahora  escondía tras gafas de sol; ¡y su cuerpo escultural!
Ordenamos unos cafés humeantes, nos sentamos en un rincón y lo miré  tamborileando las manos en la mesa, mientras él sonreía a una chica.
Me estiré para tomarlo de la barbilla. No se molestó,  volvió su rostro a la chica, sonrió y le guiñó un ojo. No sabía si me molestaba más eso o que no hablara, así que me concentré en sus palabras.

— La gran Fae, tu madre, debe enseñar a su hija todo lo que sabe;  prepararla como su sucesora en el Concilio de brujas. Si esto no ocurre, y por algún accidente su hija muere, otro brujo tomará el poder. Todo en este mundo se rige por saber de qué lado te encuentras,  y tu madre tiene muchos enemigos— Tomó un trago de café, mientras yo asimilaba la información. —Hay fieles a tu madre que buscan protegerte hasta que decidas,  después … estará  hecho.

— ¿Decidir?

12 de agosto de 2013

El concilio de Salem: primera parte.



El concilio de Salem


¿Qué harías tú si un día cualquiera, descubres que eres  bruja? Pero no solo eso, sino que tu extravagante madre es una gran bruja a la que muchos veneran.

Yo dije “al diablo con todo” y me fui a la Universidad, lejos de mi madre,  de sus locos amigos, y  de Salem.

¿Les dije que vivíamos en Salem?

Cuando huí tenía dieciocho años.

Todo iba bien hasta  que “eso” se cruzó en mi vida.

Corría y sentía sus pasos alcanzándome. Tiré lo libros al suelo y tomé impulso; el maldito me persiguió más de diez cuadras. Vi una cafetería y rogué por llegar viva. Estaba a punto de cruzar la última calle cuando los pasos se detuvieron.

¡Estúpida! Sí, hice lo que piensan, me giré y en menos de un segundo unas  manos enormes me tomaron. Pataleé y forcejeé, pero fue en vano.

—Samantha ¡ya basta! —cuando oí mi nombre me congelé. Él se movió y quedamos en las sombras —. Destaparé tu boca si no gritas.

— ¿Qué?

—Silencio… lo ves…—él señaló… algo. ¿Qué demonios será eso?, pensé.

—Aún recuerdas la cancioncita que te cantaba tu madre —confundida asentí; mientras aquella cosa olía el suelo.

Hola Bloggueros, ¿cómo están? No sé cuantos circulan por estos lados pero quería invitarlos a que se den una vuelta por Wattpad, mu...